Cuando Dios me regala su locura
Yo me la quedo y la guardo
La escondo y la cuido
La vivo y la admiro
La amo y la mimo
Cuando Dios me regala su vino
Yo se lo devuelvo al Diablo
Así es más fácil verse al espejo
Más allá de su porvenir
El vino es su reflejo
Cuando Dios me regala su sonrisa
Yo se la vendo a los ángeles
Para que entiendan su postura
Sin la vergüenza de ser infieles
A la realidad de su locura
Cuando Dios me regala sus ojos
Yo se los sirvo a los demonios
Para que coman lo que no quieren ver
Y saciar sus ansias de subir
Sin matar sus deseos de volver
Cuando Dios me regala sus manos
Yo se las presto a los sabios
Así dejan de dibujar su realidad
De pensar en lo superficial
Cuando no saben nada de la verdad
Cuando Dios me regala su corazón
Yo se lo cambio por adicción a los humanos
Siendo su corazón su más fuerte droga
Dios no es adicto a él
Es adicto a las personas
02/07/2009

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